domingo, 12 de junio de 2011

Mis ojos...


Mis ojos...
de Raquel Norma Smerkin Roitman
Mis ojos ya no son los que antes
miraban entre las tinieblas,
sin rumbo fijo, sin fantasías
...que le dieran vida...
Esos ojos que no tenían
la calidéz de lo suave,
porque estaban cargados
de hosquedades...
Mis ojos no reparaban
en el crecer de las plantas,
porque en ellas no veía
como se erguían
sus almas...
Mis ojos no percibían
que en el verde de los campos
crecía el universo y sus encantos...
Mis ojos no sabían que
en el vuelo de los pájaros
se engendraba la libertad,
se multiplicaba la sabiduría
de andar con alegría y fe
por la vida...
Mis ojos eran, ojos tristes
de anocheceres lejanos,
si era de noche o de día,
ellos no distinguían
porque en sus pupilas,
todo era penoso manto.
Pobres ojos dilatados
de agonía,
pobres ojos que ignoraban
que detrás de cada mañana
había una nueva esperanza,
para que el corazón
volviera a golpear con fuerza
y así poder abrir una nueva puerta.
Mis ojos renacieron
allá por el alba de mis sentimientos,
cuando pude internarme
dentro mío, y encontrar
mi propio brillo...
Ahora cambiaron el cristal
con que miran,
ya no son los que eran,
mis ojos saben soñar sin cesar,
se comen con la mirada
toda la primavera,
y no dudan en sacar de sí
todo el caudal que el alma encierra...
Mis ojos me suelen mirar
de frente, y sin temor,
porque saben quién soy en realidad,
mis ojos no dudan en reflejar
mi mundo interior,
y yo los dejo que salgan
para que sus reflejos exparsan
todo este amor que antes guardaban...
Autoría:Raquel Norma Smerkin Roitman
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