miércoles, 13 de julio de 2011

Me hubiera gustado ponerle algún nombre...

Me hubiera gustado
ponerle un nombre
a ese sentimiento,
indefinida sensación
ente la nostalgia
y el silencio...
No supe cómo llamarlo
esa tarde de otoño
cuando por mi vida pasó
dejándome un sabor
a hojas secas,
a amarronados recuerdos
de amor...
Me hubiera gustado
nombrarlo, y con su designio
guardarlo para siempre
en el corazón...
Suelo evocarlo,
como difusa emoción,
no dejo de recordar,
cuando esa tarde de otoño,
me pegó la vida
fuerte en el corazón...
Quedó en mí
 como una indefinida sensación
de que algo conmovía
a mi interior.
Se me escapaba el alma,
por entre la tarde
lloviznosa y callada,
y entre las hojas secas
ya mojadas,
me iba humedeciendo
mientras buscaba
que nombre ponerle
a ese vago sentimiento
que vino no se si de lejos,
o tan cerca estaba
que se derritió el amor
mientras mi vida lloviznaba...
Me hubiera gustado ponerle
un nombre,
pero hay cosas
a las que no se puede
encasillar ni tampoco
sabes cómo nombrarlas...
Autoría: Raquel Norma Smerkin Roitman


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