Acepta a esta distraída y loca
criatura de las parodias,
acepta este vendaval
de enojos y cariños,
este fluir constante
de inquietudes
que se asemejan
a la de los niños.
Acepta mi poco coqueteo,
mis uñas sin delinear,
mi pelo revuelto,
mi paso siempre encorvado
como meditando.
Mi poca postura,
mi siempre ignorar
si estoy fea o linda,
mi desnudez de alma
mi frescura,
como si fuera
una catarata
de agua dulce y pura...
Acepta mi olvido,
mi presencia,
mi angustia futura,
Acepta que no sepa
que día te amé,
que no mire nunca el calendario.
Acéptame ese nunca
terminar de crecer,
esa cándida inmadurez
que no me deja ser seria,
que me da el humor
de la inocencia,
con las ganas de jugar
siempre dispuesta.
Acéptame así tal cual
nunca me dejes de amar...
Como recompensa de
tantas y tantas falencias,
te aseguro que no se mentir
ni engañar...
Autoría: Raquel Norma Smerkin Roitman
No hay comentarios:
Publicar un comentario